La magnitud de las marchas es un dato sensible para Rousseff, que enfrenta un pedido de juicio político que podría terminar anticipadamente su mandato, previsto hasta 2018, y también para los legisladores que buscan combustible para motorizar ese proceso que está en ciernes en el Congreso.
En Rio de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos en agosto, miles de personas caminaban junto a las playas de Copacabana y teñían la ribera marina con los colores amarillo y verde de la bandera nacional, los mismos que identifican a la emblemática selección de fútbol de Brasil, la prenda favorita usada por los manifestantes.

