El elenco auriazul no juega lindo ni lo hará. El 4-4-2 bien marcado, con ocho jugadores para defender y sólo dos para atacar, a los que suele sumarse algún volante no lastima demasiado, pero hasta ahora le alcanzó con dos cabezazos certeros para marcar diferencias y gracias a la buena pegada del Colo Gil.
Abajo, Ledesma se mostró seguro, a su buen juego bajo los tres palos le sumó alguna salida a cortar centros, aunque su mayor déficit pasa todavía en el juego con los pies. Ayer por ejemplo cinco saques de arco terminaron en laterales para el rival. La competencia con Ayala elevó su nivel del semestre anterior.
Bettini hasta ahora cumple, se muestra firme en la marca con alguna proyección interesante. No necesitaba demasiado para superar lo que terminó haciendo Ferrari en el epílogo de su carrera. Caruzzo le aportó tranquilidad a Cabezas, y si bien ya no está en su plenitud física, por ahora le alcanza para ser importante para el fondo auriazul, con gol incluido en el debut.
El moreno colombiano tiene toda la potencia que le da su juventud, es veloz y anticipa, aunque cuando tiene la pelota en los pies muestra alguna torpeza. El chileno Parot sin dudas ataca mejor que lo que defiende, su mayor virtud son los precisos centros a la carrera, pero su lateral es una invitación a ser atacado.
En el medio, Camacho y Carrizo tenían armadas las valijas para dejar Central, pero no llegaron ofertas y se quedaron. Ambos son de lo más flojo del equipo, aportan poco en ataque, no suelen asociarse a los delanteros y en retroceso pierden más de lo que ganan.
Ortigoza es el motor del equipo, a pesar de su lentitud maneja los hilos aunque desde demasiado atrás, marca los tiempos, defiende bien la posesión de la pelota, no recupera y sólo le da el físico para meter alguna asistencia y tirar paredes. Gil es quizás el mejor asistidor de pelotas paradas del fútbol argentino, pero no tiene despliegue para ser ese cinco clásico de marca, por eso Bauza trajo al uruguayo Arizmendi, aunque constará sacar al Colo si sigue siendo la carta de gol.
Zampedri es una tromba, va a todas fuerte, choca contra lo que se le ponga adelante, el Toro tiene potencia, y a pesar de no ser un definidor nato, fue el goleador canalla de la Superliga pasada y ayer volvió a demostrar que quiere seguir sumando. Los defensores que lo enfrentan, siempre se llevan algún recuerdo del entrerriano.
Ruben estuvo a punto de emigrar, habló y se retractó casi al unísono, luego de sacarse la bronca está sin dudas más enchufado que el semestre anterior, pero todavía no se la abrió el arco. Herrera corre de atrás, pero aporta cada vez que ingresa, ayer evitó gracias a un cierre providencial un centro que podía terminar en el empate de la T.
Desde el banco vienen sumando minutos Lioi y Lovera. El primero desborda y es incisivo, en el caso del segundo, casi siempre termina haciendo alguna de más, aunque nadie duda de sus cualidades técnicas deberá serenarse y no pretender mostrarlas todas juntas.
El elenco auriazul el próximo domingo enfrentará a San Martín de Tucumán en el Gigante desde las 17.45 y tendrá otra oportunidad para mostrar que parte del libreto aún le falta pulir. Sin dudas no será de los equipos que puedan pelear muy arriba, el propio Bauza lo dijo, apenas está para superar lo realizado el torneo anterior, pero mientras tanto, sumar no está demás, pensando en la tabla de abajo, y después, con el correr del torneo ver que pasa. Ganar siempre sirve para trabajar con mayor tranquilidad.

