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Central necesita más un preparador físico que un técnico

 


El partido de ayer dejó secuelas indisimulables en Arroyito. La dirigencia decidió a pesar del apoyo de los jugadores que el tiempo del "Kily" González al frente del plantel profesional había terminado, sin embargo, la debacle había empezado mucho antes, quizás con la intempestiva salida del profe Colman, por diferencias con el capitán Vecchio, que luego de su alejamiento perdió por completo su forma física y consecuentemente la futbolística. Disminuido físicamente, juega 30 metros atrás de lo que Central lo necesita.

Pero no es el único, el resto del plantel tampoco no está en buenas condiciones, el equipo padece demasiado los segundos tiempos y es como que siempre le falta una marcha, pierde la pelota, no anticipa y retrocede mal además. La posesión del balón en los segundos tiempos es bajísima. Analizando fríamente lo realizado por el equipo auriauzul y no solo por los resultados, en el presente torneo en las segundas etapas quedó siempre a merced de sus rivales. 

Tras jugar una buena primera etapa cayó ante Boca en la Bombonera, tras ser superior se desmoronó ante Barracas Central en el Gigante y ayer Newell's lo pasó por arriba físicamente en el complemento. Aún en partidos en que ganó, como ante el Ferroviario, en el segundo tiempo terminó aguantando contra Servio. Urge que la dirigencia ponga manos a la obra, si bien la mayoría de los cuerpo técnicos tienen su preparador físico, el club debería contar con alguien de jerarquía que trabaje con el plantel independientemente de la conducción técnica de turno. 

Ayer el uruguayo Méndez pasó a dos jugadores canallas como un tren por la derecha, Garro llegó en soledad al área sin que nadie lo acompañara en el retroceso desde la mitad de la cancha, y García ejecutó al arquero con tres defensores en la línea, que debieron marcarlo, apurarlo, incomodarlo, pero eligieron ponerse en la raya del arco para tratar de tapar su remate. Un decálogo de errores que desnudaron no solo fallas defensivas infantiles, sino una preocupante falta de estado físico para seguir la jugada cerca del rival. 

Blanco, uno de los mejores de la cancha ayer todavía no alcanzó el nivel del torneo anterior, Martínez sigue sin poder terminar un partido en plenitud y la mayoría de los encuentros es reemplazado, Montoya juega con el freno de mano puesto y los defensores pareciera que defendieran en cámara lenta. Ojeda, en soledad no corta, de esa forma podría venir cualquiera, quizás el mejor DT, sin resto físico es imposible ganar partidos en primera división.  

Las recetas del fútbol marcan que cuando no se consiguen puntos lo mejor para cortar la sequía es plantar 4-4-2 con doble 5. El entrenador saliente no pudo contar con la mayoría de los refuerzos que llegaron, porque no estaban en plenitud física. Pocos minutos para los refuerzos y alguno incluso todavía no debutó. Cualquier técnico hubiera puesto ayer al menos 8 de los 11 que entraron a la cancha a enfrentar a La Lepra. Central conformó un buen plantel, quizás superior al del torneo anterior, pero el déficit indisimulable pasa por la parte física. Había terminado el torneo siendo vapuleado por Unión en la segunda etapa y nada cambió.    


     



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