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Central venció a Estudiantes y una estrella se apagó en Arroyito

 


Rosario Central le ganó a Estudiantes de La Plata por 3 a 1 en su última participación en la Copa de La Liga, donde terminó en el último puesto. Los goles auriazules del encuentro fueron señalados por Ferreyra, Véliz y Ruben, que se despidió del profesionalismo en una noche inolvidable. El gol de la visita lo marcó Piñeiro.  

Central jugó una buena primera etapa, ante un equipo juvenil que el "Ruso" Zielinsky plantó en Rosario para guardar energías para la próxima ronda, para la que ya estaba clasificado y la Copa Libertadores. El equipo de Somoza fue ordenado, hizo correr el balón, ocupó todo el campo de juego y pudo marcar diferencias. 

El primero llegó 12' desde un pase de Marco Ruben, que encontró al "Pupi" Ferreyra en el borde izquierdo del área, se abrió hacia el centro y puso un remate cruzado en el palo izquierdo, inalcanzable para el arquero. Había sido mejor Central, estaba mejor plantado y tenía campo y balón. 

Alejo Véliz puso el segundo, el juvenil atacante casi había pasado inadvertido, pero puso el pie a un centro desde la derecha y pudo anticipar al arquero para poner el 2 a 0. Alan Marinelli, a préstamo en el "Pincha" casi cumple con la ley del ex sobre el final, pero Servio logró desviar por arriba del travesaño en gran tapada. Sin ser arrollador, el elenco auriazul marcó diferencias. 

En la segunda etapa el clima estaba enrarecido, se ganaba pero faltaba algo y eso que faltaba llegó, tras un desborde por derecha de Montoya, Ruben paró la pelota, pero se pasó de largo, volvió sobre sus pasos y marcó su último gol en Arroyito, el 105 con la camiseta Canalla para hacer explotar el Gigante y festejarlo con las más de 40 mil almas que hoy fueron a acompañarlo en su adiós. 

Después de eso Central se olvidó de jugar, el objetivo estaba cumplido y Estudiantes creció. Había un partido, pero el local parecía satisfecho. Había hecho la diferencia, cedió la pelota y retrocedió por demás. El merecido descuento de los chicos platenses llegó por intermedio de Piñeiro, que venció a Servio con potente disparo. 

Cuando el juez marcó el final del partido se desató la fiesta auriazul, desde los cuatro costados del estadio llovieron aplausos y cánticos para despedir el 9 de oro, aquel que los llenó de alegrías y que hoy le puso punto final a su brillante carrera. 

Marco Ruben ya es leyenda, hoy escribió la última página de su historial futbolístico. Quedará entre los más grandes jugadores que vistieron esta casaca, que tiene a Poy, Kempes, Bauza, Palma y el Negro González en el podio. Ruben se coló para siempre en ese selecto grupo, el pueblo auriazul lo colmó de afecto y el goleador apagó su luz, para ser desde mañana uno más de ellos, esos locos que no entienden razones, y solo van sin razón alguna detrás de esos colores.




     

  



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