Ante un público que incluso pagó por escuchar sus palabras, el presidente hizo uso de su lenguaje corporal de la exaltación, con movimientos ampulosos, recurriendo a su arenga frecuente se sacudir sus brazos mientras salta arengando a la concurrencia a sus actos. Fuera de ello, más de lo mismo, sorprendió una frase que saliendo de los labios de un economista, autodefinido como especialista en crecimiento económico, y que al parecer está al mando de la primera magisgtratura del país.
“La primera ley de la economía es la escasez, y la primera ley de la política es ignorar la primera ley de la economía. ¿Acaso no vieron cómo, con la bruta traidora, intentaron aumentar el gasto en 17 mil millones de dólares?”, afirmó Milei, en clara referencia a la sesión del Senado donde se votó el aumento de las jubilaciones y otras leyes que, según el mandatario, perjudicarían las finanzas del país.
Debe tener Milei alguna fijación con el número 17 mil. En su asunción, de espaldas al Congreso, y ante el rey de España que trató de disimular su cara de asombro, el libertario aseguró que la inflación del gobierno saliente era del 17 mil por ciento, una cuenta que nunca pudo explicar, si bien era elevada, y enorme, no se condice con la realidad.
Preocupa que el presidente de la Nación, economista de profesión, tenga semejante dispersión de los números reales de la economía nacional. Tirar cifras al voleo, para que la concurrencia aplauda, recurriendo a la exageración infinita, puede resultarle práctico, ligero e incomprobable para la gente que lo sigue, no es serio hablar de cifras que no son reales como medio de justificación de un posible veto a la media sanción del Senado.