Las negociaciones entre ambas partes habrían iniciado en febrero del año pasado –a dos meses de que Milei asumiera como presidente– y habrían estado fomentadas por Estados Unidos, en medio de una disputa geopolítica sobre la Antártida y el Atlántico Sur.
Ocurre que Rusia y China tienen unas quince bases en esta zona, que cada vez capta más atención no sólo por su riqueza pesquera y energética, sino también por la conexión bioceánica que ofrece con el Canal de Magallanes.
El país norteamericano no quiere quedarse atrás y busca fortalecer su presencia en el sur del mundo.
La otra cara de esta cuestión geopolítica son las Malvinas. El Reino Unido no sólo usurpa las islas desde 1833, sino que también controla un vasto territorio marítimo en el Atlántico Sur que asciende a 1.620.000 kilómetros cuadrados.
En 1982, la dictadura militar argentina intentó recuperar este territorio mediante acciones armadas que terminaron en un conflicto bélico que se cobró la vida de 649 compatriotas. Tras perder la guerra, Argentino insistió año tras año en su reclamo de soberanía.
El sitio web especializado “Cuestión Malvinas” se hizo eco de la situación y denunció: “La publicación de The Economist del domingo 6 de julio de 2025, bajo el título ‘Dentro del diálogo militar secreto entre Gran Bretaña y Argentina’, no solo confirma la reanudación de las conversaciones tras una larga pausa, sino que expone las verdaderas intenciones detrás de este acercamiento, que buscan contrarrestar la influencia china en la región y complacer a Estados Unidos y a sus socios”
“¿Cómo es posible que Argentina, que mantiene un reclamo constitucional irrenunciable sobre las Malvinas, retome el diálogo militar con la potencia ocupante? ¿Cómo se concibe la idea de comprarle armamento a quien no solo ejerce la usurpación territorial, sino que también saquea anualmente 270 mil toneladas de recursos pesqueros, avanza en la explotación ilegal de petróleo y gas en aguas malvinenses, planifica la construcción de un puerto multipropósito en el Atlántico Sur y se proyecta hacia la Antártida reclamando territorio argentino, además de mantener una base militar de la Otan con Estados Unidos en plena región austral?”, inquirieron desde Agenda Malvinas.
Y añadieron: “Esto, lejos de fortalecer la soberanía argentina, parece validar la ocupación británica en la región y deslegitimar el reclamo histórico. Para un país que permanentemente recuerda y honra a sus caídos, cualquier acercamiento en materia de defensa con el usurpador de Malvinas es visto como una entrega de soberanía y una profunda falta de patriotismo. La idea de que Argentina compre armas a quien la despoja de su territorio y sus recursos, y que además lo haga con armamento de menor capacidad que el utilizado por Gran Bretaña, es una bofetada a la historia y a la dignidad nacional”.
A entender de este organismo, con estas negociaciones Argentina está legitimando la presencia británica en el Atlántico Sur y aceptando la explotación de sus riquezas. También se debilita el reclamo de soberanía sobre las islas, se avasalla la memoria de los caídos en la guerra y se profundiza la dependencia que el país tiene con Estados Unidos.
“Este ‘diálogo secreto’ deja al descubierto la alarmante dirección de la política exterior de Milei. La pregunta que resuena en cada rincón de Argentina es hasta dónde está dispuesto a ceder el Gobierno en pos de una alineación ideológica, sacrificando la soberanía y la memoria de una Nación que no olvida a sus islas”, cerraron desde Agenda Malvinas.
Preocupado por la presencia de China y Rusia en el Atlántico Sur, Estados Unidos quiere fortalecer su control de la zona y, para esto, tanto Argentina, por su ubicación geográfica, como el Reino Unido, por su nivel de armamento y por controlar por usurpación las Islas Malvinas, adquieren un rol protagónico.
No obstante, aquí se presenta un problema: por la disputa de Malvinas, el Reino Unido –uno de los principales fabricantes de armas a nivel mundial– impuso severas restricciones a la venta material de defensa a Argentina.
Esto generó que el país latinoamericano tenga un equipo muy precario dado que, por las limitaciones antes mencionadas, también se le dificulta comprar armamento a otros países, recurriendo en muchos casos a China o Rusia para tal fin.