«En este contexto de alta sensibilidad, el uso intensivo de redes puede alterar de forma significativa el bienestar emocional y psicológico”, explicó la directora médica nacional de Ospedyc, quien dijo que «uno de los principales efectos negativos es la comparación constante con imágenes idealizadas».
«Las redes sociales suelen mostrar versiones editadas y filtradas de la vida cotidiana, lo que puede afectar la autoestima y generar insatisfacción con el propio cuerpo. Además, este fenómeno se asocia con un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimentarios”.

