El caso de las coimas que sacude al gobierno tuvo un impacto devastador en la imagen de Javier Milei, que perdió 8 puntos de valoración positiva en sólo un mes.
Un trabajo reciente de la consultora Tres Punto Zero reveló que dos de cada tres personas creen que el caso Spagnuolo es un hecho de corrupción.
Sólo el 32% cree que es una "operación" para desprestigiar el gobierno. Sólo la mitad de los votantes de Patricia Bullrich que prestaron su voto al libertario en el ballotage creen que es un hecho que la oposición intenta usar para dañar al presidente.
En tanto que el 15,3% de quienes votaron a La Libertad Avanza no lo quieren volver a votar después de este caso. Esto muestra que, aunque la mayoría de su electorado se mantiene fiel, el caso Spagnuolo que no existía hacía una semana para la opinión pública, provocó una pérdida no menor de apoyo dentro de su propia base justo en el tramo final de la campaña.
Los audios de la corrupción libertaria impactaron fuerte. La interna dentro del Gobierno no para, la sangría provocada por su difusión es enorme. La trama desnuda una metodología de trabajo, la reserva de los negocios reservados a la política, no solo a esta sinó a todas le estalló en las manos a los hermanos Milei.
Spagnuolo reveló que las cajas fueron una obsesión desde la irrupción de La Libertad Avanza. Comenzó con la venta de candidaturas, de la que hablaron algunos que rechazaron el convite, y otros que tras acceder y abonar se alejaron del espacio.
Antes de asumir incluso, el joyero Pallarols quiso reunirse con Javier, para consultarlo sobre como quería que fuera el bastón presidencial que debía confeccionarle a su gusto. Karina le pidió U$S 2 mil dólares para reunirse con el presidente electo.
Los audios develados datan del 2024, alguien los resguardó con recelo, y los hizo estallar en momento oportuno. La SIDE, manejada por Santiago Caputo es la principal apuntada, y su enfrentamiento con el otro ala del Gobierno es indisimulable. La bala salió en tiempo preciso, e impactó en el corazón de la campaña. Aunque intenten culpar al kirchnerismo residual, el organismo estatal responde a los dueños, y no filtra cuestiones que atentan a quien no quieren.
En medio del escándalo desatado, que muestra que el Gobierno que venía a terminar con la corrupción está inmerso en ella de manera exponencial y es casi su leimotive e inspiración de su causa, sacar al presidente por el conurbano bonaerense subido a una camioneta respondiendo insultos de vecinos y esquivando brócolis, y gorras que le arrojaban tampoco parece la mejor idea.
La causa judicial avanza, con Spagnuolo no pudieron para la sangría, tras intentar negociar y fracasar, lo eyectaron del Gobierno, mediante un decreto con considerandos, que no eran necesarios, dónde afirman que no era idóneo para el cargo que ostentaba, sin abundar en detalles. No especifican si no hacía bien su labor, de manera eficiente o era demasiado buchón.
Ayer, un Milei, totalmente exaltado, y en medio del furor de la frustrada recorrida estallaba en gritos admitiendo por primera vez la veracidad de los audios y prometiendo llevar a la Justicia al exfuncionario, por haber mentido respecto de la estrategia recaudatoria de La Libertad Avanza. La magia de Bullrich convirtió el brócoli en piedra, y salieron a llorar intento de magnicidio. Sebastián Pareja, el armador tiraba manos sobre el cuello a la "multitud" en tono amenazante.
No se privó además el presidente de responder los insultos que emanaban de la gente que lo veía pasar, mientras Espert, puño apretado no dejaba de proferir su frase predilecta Viva la Libertad!. Luego el presidente terminó subiéndose a un auto blindado, y el pergaminense y candidato a diputado, que no había ido al Congreso a escuchar a Guillermo Francos terminó huyendo en moto, en una escena casi fellinesca. La peor semana del Gobierno transcurrió, si no fuera ésta cual. De economía, mejor no hablemos, lo dejamos para otro capítulo.
Fernando Paulo Viglierchio
(Especial para RosariNoticias)
