El objetivo de la expedición es comprender cómo interactúan esos dos valles submarinos con la llamada Corriente de Malvinas.
Es la que ingresa, a través de esas dos «cuñas» aguas que fertilizan la plataforma continental argentina favoreciendo la diversidad biológica y la abundancia pesquera en ambos ecosistemas marinos.
Silvia Romero es oceanógrafa y liderará la expedición. Trabaja como investigadora del Servicio de Hidrografía Naval (SHN) y es profesora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
“La Corriente de Malvinas tiene influencia a lo largo de todo el talud. Lo sabemos por modelos numéricos y observaciones, pero ahora tenemos la oportunidad de investigar, in situ, cómo interactúa con los cañones submarinos del margen continental», explicó la especialista.
Romero destacó las diferencias con el cañón de Mar del Plata, explorado antes y que desató euforia por las imágenes de las profundidades del mar transmitidas en vivo.
Los de Bahía Blanca y Almirante Brown, dijo, «no son ciegos, sino que inciden sobre el margen superior, justo donde termina la plataforma y se inicia el talud«.
La hipótesis que quieren comprobar es que esos accidentes geográficos «tienen un impacto decisivo al facilitar el intercambio de aguas de la Corriente de Malvinas».
