En primer lugar, los datos de la SRT reflejan una caída sostenida en el número de empresas registradas. Mientras que en noviembre de 2023, mes previo al inicio del gobierno de Javier Milei se contabilizaban 511.337 empleadores registrados, en junio de 2025 la cifra descendió a 496.035. Es decir, 15.302 empresas dejaron de operar, una reducción que se explica principalmente por la merma generalizada de la actividad económica.
A la par, también se desplomó el empleo registrado. En esos mismos 19 meses, se perdieron 219.256 puestos de trabajo bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo, pasando de 9.840.290 a 9.621.034 empleados. Esta contracción laboral no solo afecta a sectores tradicionales, sino también a grandes empleadores, lo que confirma que el impacto es transversal.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el 72% de la pérdida de empleo se concentró en empresas con más de 500 trabajadores, que redujeron sus plantillas en un 3,54%. Este dato contradice la idea de que solo las pymes son vulnerables en contextos de crisis.
En paralelo, la actividad económica permanece estancada desde fines de 2024, sin señales claras de recuperación. A esto se suma la inestabilidad política por las elecciones de octubre, la volatilidad cambiaria y el efecto negativo de tasas de interés reales positivas, que encarecen el crédito y frenan el consumo y la inversión.
Por sectores, la administración pública encabezó la pérdida de empleo, con 89.794 trabajadores menos. Le siguió la construcción, con 81.463 puestos perdidos (una caída del 17,1% en términos relativos), y luego el sector de transporte y almacenamiento, con 53.101 bajas. En cuarto lugar aparece la industria manufacturera, que eliminó 43.063 empleos registrados.
En cuanto al número de empleadores, el golpe más duro lo recibió transporte y almacenamiento, con 4.159 empresas menos. También hubo fuertes caídas en sectores como comercio, servicios inmobiliarios, servicios profesionales y nuevamente la construcción.
Los conflictos laborales también se multiplican. Uno de los casos más críticos se vive en el Parque Industrial de Pilar, donde trabajadores de Cerámicos ILVA y KTM mantienen un acampe por los despidos, contabilizando 300 en el primer caso, y 50 en el segundo.
A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, las empresas no acataron la resolución.
Simultáneamente, Cerámica Cortínez, en Luján, despidió a 70 trabajadores, acumulando un total de 136 cesantías recientes. En el sector del neumático, los conflictos también escalaron en Bridgestone, Pirelli y Fate quienes avanzaron con despidos, mientras el sindicato SUTNA rechazó una rebaja salarial.
El conflicto derivó en una audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo para el 26 de septiembre.
Por otro lado, la industria metalúrgica atraviesa un fuerte ajuste. En San Nicolás, las empresas tercerizadas que operan para Ternium (Grupo Techint) despidieron a 350 operarios, incluyendo a Testatec, Loberaz, Casius y otras firmas de mantenimiento.
En Campana, la planta de Siderca también echó a 65 empleados, y en Zárate, la firma Cameron avanzó con nuevas cesantías.
Los indicadores adelantados no muestran señales de mejora. En julio, la industria cayó un 2,3% y la construcción un 1,8% respecto al mes anterior.
En agosto, los datos fueron aún más preocupantes, los patentamientos de autos bajaron 2,8%, la producción automotriz cayó 6,1% y los despachos de cemento, un 5,6%. Además, la metalurgia sufrió una contracción interanual del 6,1%, según Adimra.

