El escándalo de las coimas crece a pasos agigantados, a cada minuto aparecen nuevas revelaciones en torno al gobierno libertario, hoy pasaron a fase defensiva ante la elocuencia de pruebas que se investigan en sede judicial.
En la fecha realizaron una presentación judicial para impedir que se sigan difundiendo los audios de Karina Milei, la secretaria General de la Presidencia. Si bien los audios difundidos no implicaban delito alguno, la posibilidad de que haya grabaciones más comprometedoras, puso al todo el Gobierno con la guardia alta.
En la señal de TV La Nación +, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, con el periodista ultra oficialista Jhony Viale vinculó a supuestos exservicios de inteligencia rusos y venezolanos que estarían operando en el país para perjudicarlos y torcer el rumbo de la elección que se avecina.
La postura internacional del Gobierno y su alineamiento con Estados Unidos e Israel, pone bajo sospecha a todo aquel país que se oponga a sus intereses. Por esta razón, los acusados aparecen como blanco fácil para acusarlos, de ser cómplices del kirchnerismo. Construido el enemigo ideal, el Gobierno hace una victimización como único argumento para intentar ocultar el entramado corruptivo, que los audios sacaron a la luz.

