Esta situación se atribuye principalmente a la incapacidad de los salarios para ajustarse a la inflación y a las elevadas tasas de interés que no disminuyeron a pesar de la desaceleración inflacionaria.
Buteler enfatizó que esta problemática “afecta a la capacidad de pago de las familias, convirtiendo los créditos en una carga insostenible”.
El especialista explicó que el problema no radica en el endeudamiento en sí mismo -que es común para bienes durables en economías desarrolladas- sino en la alta proporción de deuda destinada a consumo habitual, generada por desesperación ante la falta de ingresos suficientes.
Tasas elevadas y salarios desactualizados impulsan la morosidad
Buteler detalló que la escalada en la morosidad se gestó en un escenario donde las tasas de interés de los créditos personales se mantuvieron en niveles excesivamente altos, incluso cuando la inflación mostraba una tendencia a la baja.

