El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, concluyó el detalle de lo que denomina "modernización" laboral y lo giró al despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y la senadora Patricia Bullrich, flamante jefa de bloque de La Libertad Avanza.
Todo indica que ingresará por la Cámara baja, previéndose su tratamiento en el recinto recién en febrero, a raíz de no haberse llegado a los consensos esperados por el Gobierno.
La letra de la reforma podría incluir los títulos de ultra actividad; relación de los convenios; cargas fiscales; peajes, financiamiento sindicatos y cámaras; derechos colectivos; trabajo individual y autónomos; democracia sindicales y derivaciones varias.
El Gobierno nacional no se caracteriza por contar con cuadros técnicos suficientes a la hora de plantear grandes iniciativas, por lo cual recurre a una suerte de "tercerización", apelando a privados. El periodista Ignacio Fidanza, sostuvo en el programa GPS de América, que es el estudio Bruchou-Funes de Rioja quien confeccionó el proyecto de ley, que el Gobierno prefiere llamar de "modernización laboral".
El analista político sostuvo que la redacción la llevan adelante abogados ligados a grandes empresas (de hecho Daniel Funes de Rioja, laboralista de profesión, presidió hasta hace poco la Unión Industrial Argentina), "poniendo el foco de en un tope a las indemnizaciones laborales de los nuevos contratos que se celebren desde la sanción de la norma".

