La ordenanza tiene por objeto proteger, conservar, manejar y promover los ejemplares urbanos y periurbanos de la ciudad, incrementando su número y calidad. Se reconoce su rol protagónico para garantizar el derecho a un ambiente sano en el contexto del cambio climático.
La gestión del arbolado contará con estándares y principios rectores, como in dubio pro árbol, mitigación y adaptación al cambio climático, participación ciudadana, precaución, prevención de riesgos sobre las personas y progresividad, entre otros.
La normativa, que establece pautas de trabajo en relación con la conservación, mantenimiento, extracción y forestación.
A partir del proyecto del concejal Agapito Blanco, se unificó una iniciativa de la edila María Fernanda Gigliani, quienes expusieron al igual que el titular de la comisión de Ecología, Julián Ferrero.
