En un espectáculo con enorme carga emocional en el Movistar Arena, el cantante nacido en Úbeda (Jaén) hace 76 años, ha dado «un adiós enormemente agradecido» por haber visto «crecer sus canciones», que «de un modo misterioso», ha subrayado, se han «colado en la memoria sentimental de varias generaciones».
Más de dos horas más tarde, un Joaquín Sabina que no ha disimulado las lágrimas -tampoco sus músicos y muchos de los asistentes al concierto- se ha despedido entre ovaciones.
