La iniciativa busca crear la "Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA)", que obligaría a los productores ganaderos a pagar en función de los kilogramos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) emitidos, calculados en relación a la cantidad de cabezas de ganado.
El proyecto, presentado como un esquema de "Responsabilidad Extendida del Productor" para mitigar las emisiones, generó una condena inmediata del sector rural.
Klug argumentó que la ganadería representa el 19% del metano provincial.
Sin embargo, fuentes legislativas aseguran que el proyecto no tiene apoyo de otros bloques y que su futuro parlamentario es "casi nulo" debido a la falta de consenso y las objeciones técnicas.

