"El acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE contiene oportunidades y desafíos para una apertura de nuevos mercados internacionales. Pero no hay que olvidarse que detrás de las empresas europeas hay países que planifican incentivos para exportar manufacturas e importar materia prima. Si la Argentina no toma nota de ese accionar para equilibrar la cancha, estaremos ante una masacre de Pymes industriales que verán una inundación sostenida de productos importados, que provocará cierres definitivos de fábricas", sostuvo Rosato.
El presidente de IPA reclamó "un plan de incentivo, a través de financiamiento adecuado y beneficios productivos a las Pymes industriales, para lograr que las fábricas nacionales puedan arribar a la cresta de la ola del intercambio comercial con Europa en un nivel de competitividad que puedan incorporarse al mercado mundial en todos los sectores y que no solamente sirva para primarizar las exportaciones e importar productos terminados".
"La Argentina es mucho más que la exportación agroindustrial, energética o de economía del conocimiento. Al ser un país tan extenso y con mucha población, necesita tener una diversificación del comercio exterior para que los argentinos puedan tener trabajo. Además, primarizar las exportaciones generará un déficit de la balanza comercial que será imposible de sostener por la falta de dólares", alertó.
Rosato, además, llamó a que "el acuerdo con la Unión Europea no convierta a la Argentina en un campo de la batalla comercial que los países occidentales están teniendo con China, ya que el escenario que se pronostica es un reemplazo de las importaciones del gigante asiático por productos europeos".
"Si le integración está planteada en esos términos, no seremos socios de la UE, sino que seremos apenas un cliente", alertó.
Un informe del Observatorio IPA detalló las oportunidades y los riesgos que enfrentará el entramado productivo local luego de la ratificación legislativa del acuerdo comercial por parte de cada país integrante de los bloques regionales.
Allí distinguió las ventajas de una ampliación del comercio, pero con la necesidad de un plan estratégico local para las Pymes industriales.
Según el documento, la alianza creará una de las zonas comerciales más grandes del mundo, abarcando una población conjunta de entre 720 y 780 millones de personas de 27 países que integran la Unión Europea y el Mercosur, lo que representa un mercado masivo de consumidores.
En la actualidad, la Unión Europea es el tercer socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil y China.
"El intercambio bilateral alcanzó los USD 17,5 mil millones, con un déficit para la Argentina de USD 1,7 mil millones", destacó. En cuanto a la participación dentro del bloque sudamericano, "Argentina participa con el 15% del comercio MERCOSUR–UE", mientras que Brasil domina la relación con el 75%.
La composición del intercambio actual muestra que la Argentina exporta principalmente agroalimentos, proteínas animales y biocombustibles; e importa maquinaria, farmacéuticos y tecnología.
El tratado establecerá la eliminación de aranceles en más del 90% del comercio total. No obstante, el Observatorio IPA subrayó una distinción clave: "El acuerdo baja de los aranceles, pero no hay una baja en los estándares de calidad".
El texto destacó el mantenimiento de los estándares sanitarios y de trazabilidad europeos, así como la necesidad de certificaciones técnicas para ingresar a dicho mercado. Para los productos sensibles, se prevé una desgravación diferencial a lo largo de 10 a 15 años y el establecimiento de cuotas para productos agroalimentarios.
El informe identificó los sectores con potencial competitivo y aquellos expuestos a mayores riesgos. Oportunidades de exportación: Las empresas argentinas encuentran su mayor potencial en la "agroindustria con valor agregado", "alimentos premium y bebidas", "minería estratégica (litio, cobre)" y los "servicios basados en conocimiento".
También se destacan la bioenergía, las energías renovables y la economía verde. El mercado objetivo son 447 millones de consumidores europeos con alto ingreso per cápita.
Entre las amenazas industriales, el Observatorio IPA señaló un "mayor riesgo para las empresas argentinas" en sectores como "textil/indumentaria", "calzado", "línea blanca", "juguetes" y "metalurgia".
Los motivos son la mayor escala y calidad de las manufacturas europeas y el potencial desplazamiento de proveedores brasileños y chinos.
En el caso automotriz, el impacto en la cadena SERÁ mixto. Se prevé un ingreso más competitivo de vehículos europeos de gama media-alta y presión sobre los proveedores de autopartes locales.
Sin embargo, la electromovilidad aparece como una oportunidad estratégica ligada al litio, el cobre y las baterías.
Para las pequeñas y medianas empresas industriales, el acuerdo representa tanto una amenaza debido a los "costos de certificación" y la "escala productiva local limitada", como un beneficio potencial si logran una "mayor integración con las cadenas europeas" o desarrollan exportaciones de nicho.
El documento enfatizó que "el acuerdo es un vector para el cambio de la matriz de origen" de los proveedores. En manufacturas, la UE competirá contra China, y en bienes intermedios contra Brasil. Esto obligará a las empresas locales a revisar sus costos basándose en el "TCO (Total Cost of Ownership)", considerando el ciclo de vida del producto más allá del precio.
El Observatorio IPA proyectó que las áreas con mejores probabilidades de inversión directa europea (bajo la lógica de nearshoring) son la minería crítica, el procesamiento alimentario, los biocombustibles y el software.
"El Acuerdo MERCOSUR–UE representa una apertura considerable para la economía argentina, pero su impacto no va a ser automático ni tampoco lineal", sostuvo el informe. Y advirtió que "la firma del tratado no implica beneficios inmediatos", sino que estos serán capitalizados únicamente por aquellas empresas con capacidad de adaptación y certificación.

