Por la primera fecha del Torneo Apertura, Belgrano de Córdoba derrotó por 2 a 1 a Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Los goles del encuentro fueron señalados por Ángel de Di María de penal en el cierre de la primera etapa, pero sobre el final, Mallo en contra y bombazo de Gutiérrez le pusieron cifras definitiva al marcador.
Los del Ruso Zielinski se llevaron una gran victoria, jugaron un gran partido y marcaron la primera derrota del ciclo Almirón. Central sintió el cambio de esquema, salió a jugar con cinco defensores de local y le faltó fútbol, por la ausencia de Malcorra, a quien demostró extrañará con creces.
Campaz jugó u gran partido y se las arregló para complicar a la defensa del Pirata, pero le faltaban socios. Veliz pareció sentir la incertidumbre sobre su destino y no pudo asociarse nunca al colombiano, el chileno y debutante no logró acoplarse al juego auriazul y Di María, a chipazos se mostró como lo mejor de Central en la primera etapa, bastante pobre por cierto.
De una falta a Fideo adentro del área que Falcón Pérez juzgó afuera y el VAR corrigió, llegó el tanto de penal del capitán con remate fuerte arriba, inatajable para el arquero. Se fueron a los vestuarios con ventaja mínima para el local, pero con un visitante dispuesto a revertir el partido que no lo había mostrado en ningún momento inferior.
Los celestes, vestidos de rojo esta noche se llevaron por delante al Canalla en la segunda etapa, con ingreso acertados desde el banco de suplentes y mucho fútbol, sobre todo desde los pies del Chino Zelarrayán, se fueron llevando puesto al mediocampo de Central. Ibarra no alcanzaba para contener a todos, el Bicho no siente la función defensiva, Pizarro aún no se adaptó al fútbol argentino y el elenco auriazul lo pagó muy caro.
Ledesma había tapado una pelota tremenda sobre su palo izquierdo que pudo ser el empate, hasta que Almirón comete el error de poner un central más. El fútbol lo factura siempre, llegaron dos goles en cinco minutos que cambiaron el destino del partido, con un Central replegado y sin poder tener el balón. Enzo Giménez se pierde el segundo, y resultó fatal.
Primero Mallo se lleva por delante la pelota intentando despejar cuando en el área había un amontonamiento en el que podía suceder cualquier cosa para el empate, y dos minutos más tarde, Gutiérrez, un pibe con un puñado de minutos en primera le mete un derechazo fuerte y al ángulo para llevarse una victoria agónica pero merecida desde Rosario. Premio a la perseverancia y a no darse nunca por vencido.
