El creciente deterioro del poder de compra se refleja notoriamente en los medios de pago utilizados por los consumidores. En noviembre, el 44,6% de las ventas en supermercados se abonó con tarjeta de crédito, por un total de $986.668.654 miles, con una variación interanual positiva de 13,7%, según el Indec.
Desde el Centro de Política Económica Argentina interpretaron que este comportamiento evidencia que “cada vez más hogares recurren al crédito —deuda futura— para cubrir gastos básicos como la comida”, en un contexto de ingresos reales ajustados.
Las ventas en efectivo representaron apenas el 16,3% del total, mientras que los pagos mediante otros medios, como billeteras virtuales, códigos QR y vales, crecieron 52% interanual, reflejando un consumo fragmentado y condicionado por la falta de liquidez.
En conjunto, los datos de noviembre confirman que el consumo en supermercados sigue por el piso, con caídas reales persistentes, mayor dependencia del endeudamiento y un escenario en el que la mejora macroeconómica aún no llega al bolsillo de los hogares.
