Lácteos Verónica, una de las empresas históricas del sector lácteo santafesino, atraviesa una de las crisis más graves de su historia, con salarios impagos, plantas industriales paralizadas y una fuerte ruptura de la cadena de pagos.
Desde mediados de 2025 la firma incumple acuerdos salariales, lo que derivó en retenciones de tareas por parte de los trabajadores y en la virtual detención de sus tres plantas en Santa Fe.
La situación financiera es crítica: la empresa no procesa leche por falta de insumos y materia prima, pese a contar con capacidad instalada para más de 300.000 litros diarios.
A esto se suman irregularidades en los aportes previsionales y de obra social descontados a los empleados pero no depositados, agravando el conflicto laboral y social en varias localidades donde Verónica fue históricamente un actor clave. El frente más delicado es el de los productores lecheros.
Unos 150 tamberos denuncian una deuda acumulada cercana a los 60 millones de dólares por leche entregada y no cobrada, situación que ya provocó el cierre de tambos y puso en riesgo la continuidad de muchos otros.
Sin un plan de reestructuración, venta o rescate concreto, la empresa permanece en un estado de incertidumbre que refleja, además, la crisis más amplia que atraviesa la industria láctea argentina.
