El ente sudamericano informó oficialmente que cada partido contará con una interrupción fija por tiempo, con una duración máxima de 90 segundos.
A diferencia de las pausas de hidratación tradicionales, esta disposición no estará condicionada por el clima, la temperatura ni la sede del encuentro, sino que será aplicada de manera uniforme en todos los partidos del certamen.
El objetivo principal del nuevo protocolo es reforzar el cuidado físico de los futbolistas en una competencia caracterizada por la alta exigencia, la intensidad y los extensos traslados entre países.
