La mano del flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, comenzó a sentirse: fuentes oficiales confirmaron que el funcionario le pidió la renuncia al jefe de la Inspección General de Justicia (IGJ), Daniel Vítolo, así como a los titulares del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), Ana Belén Mármora; de la Oficina Anticorrupción, Alejandro Melik, de la Oficina de Bienes Recuperados, Juan Cruz Montero, y de la UIF, Ernesto Gaspari.
“Llegué y pedí la renuncia de los funcionarios políticos”, planteó Mahiques en declaraciones a A24. También abogó por contar con “fiscales y jueces capacitados”, sostuvo el nuevo titular de la cartera, sobre quien los medios más importantes cubrieron con un blindaje especial, a propósito de sus antecedentes -en especial el escándalo de Lago Escondido- que ponen en cuestión su integridad ética y moral a la hora de gestionar el Ministerio de Justicia.
El objetivo del flamante ministro es copar la cartera y las jurisdicciones que controla con funcionarios propios y leales.
Con Mahiques, el Gobierno volvió a insistir la necesidad de completar las más de 300 vacantes del Poder Judicial, pero primero buscará consolidar en el Senado una mayoría que brinde la tranquilidad necesaria de que los candidatos que promueva no sean vetados por la mayoría de los legisladores que integran la Cámara alta.
Para la designación de jueces federales, que requieren mayoría absoluta, es decir 37 votos del Senado, se podría avanzar con mayor celeridad, acotan en Balcarce 50.
El ex funcionario judicial será secundado en la cartera por Santiago Viola, lugar que correspondía a Amerio.
Cerca de Mahiques señalaron que el verdadero nexo entre la administración libertaria y él fue Martín Menem, el titular de la Cámara de Diputados.
