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Central se quedó con el clásico ante Newell’s por 2 a 0

 




En una nueva edición del clásico rosarino y por la octava fecha del Torneo Apertura, Newell's Old Boys recibió a Rosario Central en el Coloso Marcelo Bielsa. En la segunda etapa, Ángel Di María a los '5 abrió el marcador y Enzo Copetti a los '35 selló el resultado final. Central acumuló de esta manera su sexta victoria consecutiva frente a su rival, alargando el historial a 22 encuentros más gandos y más de 18 años sin perder en el Parque de la Independencia. 

Los clásicos son partidos aparte, no importaba como llegaban, todo podía pasar. Supuestamente Central llegaba mejor, tenía más recursos técnicos, ante un Newell's que venía último y sin ganar en el torneo, pero las diferencias quedaron de lado, ni bien el balón se puso en juego. 

Dispuesto a poner en cada pelota, La Lepra estuvo más cerca en la primera etapa, con dos situaciones claras de gol, contra solo una del Canalla. La del conjunto auriazul sucedió primero, Di María la picó por encima de Barlasina en una jugada en el área leprosa, y la pelota no tuvo la fuerza suficiente. 

Los de Kudelka contestaron ante una defensa que no se mostró sólida. Núñez tuvo una chance inmejorable, cedió para Ramírez al medio, al Colo Ramírez, pero Coronel llegó justo a cerrar. Luego y un minuto más tarde, Núñez dejó en el camino a Ovando y su remate se estrelló en el palo derecho de Ledesma, rebotó peligrosamente en su espalda y lograron tapar el rebote.  

Luego se calmaron, la pelota transitó por la mitad de la cancha, Newell's ganó el medio por presencia, Ibarra no podía ante la superioridad numérica rival, a pesar de su esfuerzo. Fideo, el motor de Central, visiblemente dolorido y sin hacerse cargo ni siquiera de las pelotas paradas, nunca puso encender el juego de los de Almirón, que lo extrañaron horrores. 

En la segunda mitad, Central salió a otra cosa, últimamente los retos de vestuario hacen efecto, y salió a ser protagonista. Di María, que se quedó en cancha cuando todo indicaba que debería haber salido, hizo de las suyas y abrió el marcador, capturando un rebote de un centro pasado y llenándose el botín zurdo de cuero para fusilar a Barlasina y poner el 1 a 0. 

Ahí se terminó Newell's, que pareció entrar en un mar de dudas, imprecisiones y yerros, con un juego anodino y sin profundidad. Por el contrario, con el resultado a favor, Central se agrandó, y sabía que iba a aumentar en cualquier momento. Campaz entró a la cancha en lugar de Di María, que no debió haber jugado, salvo por tener guardado ese gol, que anoche seguramente soñó. 

El colombiano fue poco generoso, como suele suceder y sólo por eso el equipo no lo definió antes. Fue a los '35, por intermedio de Copetti, que anticipó a su marcador casi en la línea para poner el 2 a 0 definitivo. El resultado estuvo puesto de antemano, solo faltaba saber la forma. Central cumplió con el libreto, la diferencia era notoria, sólo faltaba plasmarla en la cancha. 

Rosario Central lo hizo una vez más, como ya es una sana costumbre se quedó con la alegría del fin de semana y del semestre. Llega un parate en el fútbol que le permitirá recuperar jugadores para recibir a Tigre y alargar las recuperaciones de Quintana y la puesta a punto de Ruben. Ibarra se lo perderá por haber llegado a la quinta amarilla. De paso, se acomodó en la tabla, y ta pelea por su zona, sacó 6 de 6 de visitante, no es poco en este fútbol argentino tan parejo y mezquino. 

Newell's mostró una buena cara, mejoró la actitud, le falta jerarquía. Ni Pep Guardiola podría hacer jugar bien a este equipo. Jugadores de poca valía, un puñado de pibes apurados para llegar a primera, y algunos imponderables del fútbol, como quedarse sin su arquero titular y su 9 a pocas fechas del comienzo. 

  



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