Desde el equipo técnico a cargo de los trabajos, explicaron que el proceso se dividió en dos fases críticas:
Limpieza profunda:
Se realizó un hidrolavado a baja presión y soplado de superficie para eliminar impurezas.
Sellado definitivo: Se aplicó una laca protectora de alta resistencia, diseñada específicamente para neutralizar el impacto de la humedad del río y el desgaste por el intenso flujo de visitantes.
Es importante destacar que no se trató de una reparación por daños, sino de la instancia de sellado técnico prevista desde el inicio del proyecto para garantizar que los colores y texturas permanezcan intactos a largo plazo.
El mural, que se extiende por más de 2.000 metros cuadrados, propone una experiencia inmersiva de arte urbano. Bajo la dirección del reconocido muralista Martín Ron, la obra fue creada junto a artistas locales y utiliza la estética de «stickers» para retratar la identidad rosarina: desde símbolos icónicos y paisajes hasta gestos cotidianos de su cultura.
Esta pieza es el corazón de Costa Nueva, el flamante paseo público que ha transformado el frente ribereño de la ciudad. Con la finalización del laqueado, el mural se integra formalmente al patrimonio cultural contemporáneo de Rosario, quedando totalmente habilitado para el tránsito y disfrute definitivo de los ciudadanos.
