Rosario cuenta con unos 17 kilómetros de frente costero, pero el acceso real al río dista de ser pleno. De ese total, alrededor de 12 kilómetros están hoy abiertos al público a través de parques y paseos; unos 3 kilómetros permanecen concesionados a clubes e instituciones; y cerca de 4 kilómetros corresponden a áreas portuarias, vedadas al uso ciudadano.
El proyecto de Aleart propone eliminar ese régimen y establecer uno nuevo con cambios de fondo. En primer lugar, pondría fin a las habilitaciones precarias, con el pretexto de otorgar “mayor estabilidad jurídica” a quienes hoy ocupan sectores de la ribera.
Esto, limitaría la capacidad de la Municipalidad para exigir condiciones a los privados, como declaraciones juradas o compromisos de adecuación. Finalmente, anularía acuerdos previos firmados bajo el esquema vigente, y así quedaría desarmado el andamiaje normativo que regula esas ocupaciones.

