Lugones aseguró que la obra social debe atender a cerca de un millón de afiliados octogenarios, y que esa franja etaria representa una «carga muy grande» para el sistema de salud.
Las declaraciones del ministro se dieron en el marco de una crisis presupuestaria originada en la motosierra y en desmanejos oficiales, y en medio de un paro de 72 horas de los médicos de cabecera de Pami por atrasos en los pagos.
Además, la obra social les redujo casi a la mitad el pago por atención a cada paciente, a escasos 2100 pesos. Y a eso se suma, respecto de la desatención de los mayores, el recorte en la entrega de medicamentos gratuitos mediante el programa RemediAr, un serrucho presupuestario que implica el virtual desmantelamiento del sistema.

