El presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, lanzó una dura ofensiva diplomática contra la estructura de poder de las Naciones Unidas. El mandatario calificó de manera directa a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad como "Señores de la Guerra", cuestionando la legitimidad de quienes poseen el derecho a veto.
Según el líder sudamericano, la actual composición del organismo responde a una lógica de posguerra que ya no representa la realidad geopolítica del siglo XXI ni los intereses de la paz global.
En su discurso, Lula instó a los representantes de las potencias mundiales a abandonar su comportamiento de "emperadores" y a cesar las intervenciones militares en los países más pobres. La crítica apunta a la paradoja de que las naciones encargadas de velar por la seguridad internacional resultan ser, a menudo, las principales fabricantes y exportadoras de armamento.
El presidente brasileño exigió una reforma profunda de las instituciones multilaterales para garantizar que las naciones en desarrollo tengan voz y voto en las decisiones que afectan la estabilidad de sus regiones.

