Lo que fuentes del sector descartan es que sean modificados a la baja los precios en los surtidores siguiendo la curva del Brent. Estiman que solo podría haber sucedido si el valor internacional descendiera de manera marcada (32%), aproximadamente hasta los 60 dólares por barril, situación que consideran poco probable que ocurra en el corto plazo, debido a los daños en la infraestructura de Medio Oriente y la dificultad para recuperar la producción.
Al mismo tiempo, los precios locales todavía continúan alineados a un barril cercano a los 90 dólares y las petroleras buscan recuperar parte del atraso acumulado de los últimos meses.
Las refinadoras consideran inclusive aplicar herramientas de cobertura como el “hedge” o seguro, que les permitan compensar las pérdidas cuando los precios internacionales bajen.

