El distribución del ingreso dejó una foto que combina cierta estabilidad estadística con una persistente desigualdad estructural en el cuarto trimestre de 2025.
De esta manera, la distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población se mantuvo en 13 veces, sin mejoras respecto al año previo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, se ubicó en 0,427, apenas por debajo del 0,430 registrado un año atrás.
Esto muestra que pese a la baja de la pobreza, algunos indicadores no logran revertir una matriz distributiva que continúa concentrando ingresos en los sectores más altos.
Si bien la variación es marginal, confirma un escenario de estancamiento.
Es decir, que la desigualdad no se profundiza, pero tampoco cede de manera significativa pese a la mejora del dato de pobreza.
El 10% más rico concentra el 32,3% del total de los ingresos, mientras que el 10% más pobre apenas accede al 1,8%.

