La decisión surge tras apenas tres carreras disputadas en el actual calendario, donde las críticas por la falta de potencia y el comportamiento "artificial" de los monoplazas obligaron al presidente de la entidad, Mohammed Ben Sulayem, a convocar a una reunión de emergencia con los equipos y los cinco fabricantes de motores.
El núcleo de la reforma para 2027 reside en una redistribución de la potencia nominal. Según el comunicado oficial de la FIA, se acordó aumentar la entrega del motor de combustión interna (MCI) en aproximadamente 50 kW, lo que vendrá acompañado de un incremento en el caudal de combustible permitido.
Como contrapartida, el sistema de recuperación de energía (ERS) —la parte eléctrica— sufrirá una reducción nominal de 50 kW. Con este ajuste, la proporción de potencia quedará configurada en un 60% para el motor tradicional frente a un 40% para el eléctrico, rompiendo el esquema 50/50 que tantos cuestionamientos generó por la falta de velocidad final y la dificultad para realizar sobrepasos sin depender excesivamente del despliegue de energía.

