De este modo, el pluriempleo dejó de ser un fenómeno marginal para consolidarse como una estrategia cada vez más extendida frente a la pérdida de poder adquisitivo.
En este contexto, la evolución histórica muestra un crecimiento sostenido. Mientras que en 2016 el pluriempleo alcanzaba al 8,8% de los ocupados, en 2025 trepó al 12,2%, con una aceleración marcada desde 2022. Incluso la caída registrada en 2020, en plena pandemia, no alteró la tendencia de fondo.
El indicador se recuperó rápidamente y alcanzó un máximo de 12,4% en 2024, manteniéndose luego en niveles elevados.
Detrás de estos números, sin embargo, hay un cambio estructural. Cada vez más trabajadores no logran sostener sus ingresos con un solo empleo o, en otros casos, combinan ocupaciones para mejorar su nivel de vida.
En este sentido, el fenómeno presenta una fuerte heterogeneidad afecta tanto a sectores de bajos ingresos como estrategia de subsistencia, como a segmentos más altos, donde se busca incrementar el ingreso disponible.

