Casi seis horas para imponerse a Martín Landaluce por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8) en una tercera ronda de Roland Garros que tuvo más de combate de resistencia que de partido convencional.
Cinco sets, cuatro tie-breaks, una tensión permanente y una última manga decidida en el límite absoluto para entregar al argentino la victoria más importante de su trayectoria en un grande.
Así, Cerúndolo está en la segunda semana de Roland Garros. No lo había conseguido nunca en un Grand Slam. Y lo hizo de la manera más exigente posible, después de sobrevivir a un partido que se negó a romperse hasta el último punto.
Hubo ventajas, respuestas, oportunidades perdidas, regresos de Landaluce, resistencia del argentino y una sensación constante de que nadie terminaba de marcharse. Cada vez que uno parecía tener el control, el otro encontraba una forma de volver.
