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Inglaterra jugó con reglamento propio para sostenerse en competencia

 



El fútbol es un negocio, y le guste a quien le guste, siempre tiene favoritos. A la hora de juzgar, los árbitros suelen ser más contemplativos con algunos jugadores o selecciones. Mucho se habló de la plancha de Messi por estos días, muy reclamada como falta de expulsión, incluso por la propia federación argelina de fútbol. Al mundo fútbol, obviamente no le conviene que la estrella mundial esté afuera de la competencia, porque aún a sus 39 años se mantiene vigente, agigantando a cada minuto su leyenda. 

Pero no es el único, ayer, Inglaterra y Ghana empataron a cero por la segunda fecha del Grupo L del Mundial. Sin embargo, la historia pudo ser distinta. En el tramo final del partido, el equipo africano ejecutó un contraataque y Prince Adu se metió al área, quedó cara a cara con el portero Jordan Pickford. 

Sin embargo, cuando iba a rematar, apareció el central Ezri Konsa y lo barrió. El atacante cayó y todos los ghaneses pidieron penal, pero el árbitro hondureño Said Martínez no lo cobró. Tampoco recibió el llamado del VAR. El inglés nunca toma contacto con el balón, y sí con la rodilla del atacante, que se disponía a convertir. Es más, desde el piso, logra ejecutar un remate que pega en un compañero, que estaba adelantado y allí sí, se termina cobrando posición adelantada. 

Más tarde, para seguir reforzando que a los "poderosos" no se le aplican las mismas normas que al resto, el mediocampista ofensivo Jude Bellingham se tapa la boca para dirigirse a un rival, sin embargo, no se aplicó la misma sanción que con el paraguayo Miguel Almirón, y no se aplicó la ley Vinicius. 

La diferencia de criterio no ha sentado nada bien en en estos lares, y la Federación Paraguaya de Fútbol ha presentado una protesta formal ante la FIFA al considerar que la nueva reglamentación no se está aplicando con la misma severidad para todos los equipos. Inglaterra fue campeón del Mundo, tiene una de las ligas más competitivas del planeta y un buen equipo, al que ayer ayudaron a mantenerse en competencia. Paraguay frecuentemente ni siquiera clasifica a los mundiales en la competitiva eliminatoria sudamericana y accedió en esta oportunidad gracias a la ampliación de cupos.  

La diferencia entre la expulsión de Almirón y la impunidad de Bellingham reside, precisamente, en ese margen de interpretación que la norma deja abierto para el árbitro, que en este caso descartó una agresión verbal e interpretó que se trataba de una conversación "de juego", y no sancionable. 







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