El retroceso de la inversión educativa alcanzó el 47,7% en el bienio 2024-2025. También denunciaron que el financiamiento para educación y cultura sufrió «un ajuste mayor al del gasto nacional general, perdiendo participación en el PBI y dentro del presupuesto total».
En los últimos años, la discusión no se centró únicamente en el nivel de gasto destinado al sector, sino también en los mecanismos de asignación de recursos, la distribución de responsabilidades entre Nación y provincias, el rol del sector privado y los mecanismos de evaluación del sistema educativo. A esto también se suma la reducción del financiamiento nacional observada en períodos recientes.
En mayo de este año, a través de la Decisión Administrativa 20/2026, publicada en el Boletín Oficial, el gobierno de Javier Milei recortó $78.768.179.759 en programas de la Secretaría de Educación y suspendió transferencias destinadas a obras de infraestructura en universidades nacionales.
Respecto a la quita de transferencias destinadas a obras de infraestructura en universidades nacionales, en el anexo de la Decisión Administrativa se detalló una reducción de $5.303.000.000 que afecta obras en trece casas de estudio.
Del informe elaborado por la UBA se desprende que en 2024 comenzó a observarse «una retracción significativa del financiamiento nacional destinado a las políticas educativas». En este sentido, Educación y Cultura registró una caída real del 43,2% respecto del año anterior y redujo su participación en el PBI en aproximadamente 0,6%.

