"Las Malvinas son argentinas es un mensaje político y no podría entrar mañana a las canchas", había señalado en la previa del partido la ministra de Seguridad (argentina) Alejandra Monteoliva.
Apenas sonó el pitazo final del árbitro Ismail Elfath, las lágrimas se apoderaron de los jugadores argentinos, que respondieron con la bandera.
Según explicó la funcionaria, la decisión se tomó tras una reunión de coordinación en el Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC) de Leesburg, Virginia, con representantes de la FIFA, el FBI, las policías de Atlanta y Miami, y autoridades de seguridad de Argentina e Inglaterra.
