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No era uno más, piratas go home, Argentina a la final

 




En otra otra muestra de personalidad, coraje, astucia, valentía, personalidad y pelotas, Argentina superó a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 por 2 a 1 y jugará la final del mundo frente a España, el próximo domingo en Nueva York. 

Scaloni supo cambiar, con un solo cambio en la formación original, pero otra predisposición en la cancha, mordiendo cada pelota, raspando, dejando la piel, con orden, jugando casi al ajedrez, y una arremetida final inolvidable, la selección está en otra final del mundo, será la tercera de Lionel Messi, el astro mundial, que se niega a irse, una estrella que no se apaga.

Tras un primer tiempo de estudio, donde no se dieron ventajas y con muy pocas situaciones de gol, una única de Enzo Fernández desde afuera del área que se fue muy cerca y sin que Dibu tenga que esforzarse nunca, Argentina le sacó ritmo a un seleccionado inglés que nunca pudo jugar a lo que le gusta. 

En la segunda etapa, Argentina salió a hacer otra cosa, comenzó a animarse, pudo ponerse en ventaja con un remate de Julián Álvarez que el arquero achicó abajo. Inglaterra aprovechó un rebote defectuosos de Tagliafico, que jugó un partidazo y tuvo la mala fortuna que la pelota lo sobre, centro al medio y gol de Inglaterra, convertido por Gordon, que se le escapó a Molina cuando se jugaban '55.

Inglaterra, como lo hizo cada vez que se puso en ventaja durante todo el mundial, eligió meterse atrás. Scaloni puso delanteros y sacó defensores, el técnico inglés hizo lo contrario. El arquero se convirtió en figura, sacó tres situaciones claras de gol y los palos impidieron dos. 

Pero a los '85, Enzo Fernández desde afuera del área probó por tercera vez, con efecto inverso al vuelo del arquero y puso el 1 a 1, delirio absoluto, el campeón estaba de pie y se negaba a rendirse. En los últimos minutos lo pasó por arriba, a puro corazón, atacaban todos, defendían todos, una aplanadora lanzada al ataque buscando la final. 

Y esta vez fue Lautaro, tras un centro preciso de Messi, parecía que no iba a pasar, pero sucedió, puso todo el parietal para estampar otro centro y ponerla arriba, fuera del alcance del arquero, para sellar el 2 a 1 definitivo.   

De menor a mayor, siendo mezquino cuando había que serlo, cuidando cuando había que cuidar, animándose cuando había que animarse, y atacando en bolas cuando hubo que hacerlo, descuidándose atrás, daba lo mismo, las derrotas no tienen número, son todas derrotas, y las victorias, se festejan, se disfrutan y dejan soñar con el bicampeonato. Quizás sea demasiado...España es un gran rival, quien no lo sabe, pero este equipo no es menos que nadie. 

La fuimos a defender, como dijo Scaloni, y allí estaremos, mano a mano, el sueño eterno está más cerca, y este equipo permite soñar.  

 





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