En ese período, la reserva perdió 116,7 millones de barriles, en medio de una política de liberación de crudo que sigue reduciendo el volumen disponible.
De completarse el plan oficial para sacar más barriles del sistema, el stock podría bajar todavía más, hasta 243,4 millones.
La medida fue autorizada por Donald Trump, quien habilitó al Departamento de Energía a liberar 172 millones de barriles en un lapso de unos 120 días.
Según explicó en marzo el secretario de Energía, Chris Wright, la operación busca responder a la tensión generada en el mercado petrolero.
Creada en 1975 tras el embargo petrolero árabe, la reserva estratégica tiene una capacidad de 727 millones de barriles.
Sin embargo, en los últimos años sufrió un recorte importante, especialmente después de las interrupciones de suministro vinculadas con la guerra en Ucrania en 2022.

