De acuerdo con el organismo oficial, el índice de ventas totales a precios constantes reflejó una caída del 2,1% en comparación con el mismo mes del año anterior.
La tendencia negativa también se evidenció en la medición desestacionalizada respecto a junio de 2026, con una baja intermensual del 0,7%, acumulando en los primeros siete meses del año una contracción del 2,7% interanual.
En términos absolutos y a precios corrientes, la facturación total relevada en las 93 empresas que componen el panel nacional alcanzó los $2.591.042,4 millones de pesos (más de 2,59 billones de pesos), lo que representa un incremento nominal del 25,8% respecto a julio de 2025.
Sin embargo, este incremento en montos operados quedó por debajo de la evolución de los precios del sector.
El índice de precios implícitos (IPI) que mide la canasta de supermercados registró un aumento interanual del 28,5% y una variación intermensual del 2,2%, lo que explica la pérdida de volumen real comercializado.
El estudio del INDEC expone cambios significativos en las herramientas financieras utilizadas por las familias para hacer frente a la compra diaria de alimentos y bienes básicos.
Las tarjetas de crédito continuaron siendo la principal vía de financiamiento, concentrando el 41,9% de las ventas totales ($1.086.066 millones de pesos), con una suba nominal del 20,5% interanual. Le siguieron las tarjetas de débito, con el 25,9% de participación ($672.050 millones). Por su parte, el uso del efectivo representó el 16,6% del total ($429.104 millones), con una suba interanual del 33,0%.

