La oposición desafía el bloqueo que impuso el oficialismo sobre la comisión investigadora del caso $LIBRA y avanza en silencio en su pesquisa para determinar las presuntas responsabilidades políticas en la maniobra.
Con el aporte de especialistas en criptoactivos, el testimonio de los damnificados y la información que logran recabar de la Justicia de los Estados Unidos armaron un cuadro de situación que, a priori, abona sus sospechas de que la criptomoneda $LIBRA fue una estafa con importantes conexiones locales involucradas.
La comisión investigadora se creó en abril pasado en la Cámara de Diputados luego de que estallara el escándalo que salpicó al presidente Javier Milei tras haber promovido el criptoactivo en sus redes sociales.
El oficialismo, con el argumento de que no hubo estafa sino “un problema entre privados” que en nada involucra al presidente, logró bloquear la comisión investigadora, que aún no tiene autoridades designadas.
Esta acefalía le ha impedido a la oposición solicitar medidas de prueba e hincar más a fondo en la investigación.
Los opositores buscan mantener a flote la pesquisa y, para ello, se dividieron las tareas.
El diputado Oscar Agost Carreño (Encuentro Federal), quien volvió hace pocos días de los Estados Unidos donde se interiorizó de la pesquisa judicial, armó un cronograma del escándalo en el que observó conexiones por demás sugestivas gracias a las revelaciones que aportó Fernando Molina, experto informático que declaró dos veces en la Cámara de Diputados.
Una fecha clave de esa cronología, señala Agost Carreño, es el 30 de enero pasado: ese día el presidente Milei recibió en la Casa Rosada a Hayden Davis, el empresario norteamericano responsable del criptoactivo, quien apareció acompañado junto a otros dos protagonistas clave de $LIBRA, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy.
Apenas 42 minutos después de ese encuentro, Davis transfirió medio millón de dólares un tercero no identificado.
El rastreo de ese giro lo hizo Molina, quien detectó que el 3 de febrero el norteamericano hizo otra transferencia de 1,9 millones de dólares desde una billetera bajo su control.
“Lo sugestivo es que, al día siguiente, Novelli abrió cajas de seguridad en una sucursal del Banco Galicia con su madre y hermana. Allí deposita el contenido de dos bolsos, presuntamente dinero en efectivo”, señala Agost Carreño.
Posteriormente, el 13 de febrero –un día antes del lanzamiento del token $LIBRA que luego sería promovido por Milei- Davis realiza una tercera transferencia de US$ 1,2 millones. El 14 de ese mes, a las 18:30, Kelsier Ventures LLC (la firma de Davies) creó el contrato del token y, minutos después, se habilitó el pool de liquidez al que solo pueden acceder quienes tienen el número del contrato.
El propio Davis, en declaraciones a la justicia de su país, admitió que las primeras compras son por montos inusualmente altos.
A las 19, el presidente Milei posteó que el proyecto $LIBRA, lanzado por Davis, serviría para fondear PyME. El final de la historia es conocido: pocos minutos después el token alcanzó valores históricos y después se derrumbó.
La historia no termina aquí, según los legisladores. Según reveló la periodista Irina Hauser, quien también testimonió ante la comisión, dos días después del escándalo la madre y la hermana de Novelli se presentaron en la sucursal del Banco Galicia y, al parecer, se retiraron con el contenido de sus cajas de seguridad.
El objetivo de los legisladores es tratar de identificar quiénes armaron el pool de liquidez del token $LIBRA, es decir, qué billeteras invirtieron dinero para permitir su lanzamiento y, luego, retiraron el dinero provocando el desplome de su precio.
Sospechan que allí podría haber nombres importantes que, por alguna razón, el Gobierno no quiere que se develen.
“De lo contrario no se entiende por qué Milei no formuló denuncia alguna y hace silencio de radio sobre el caso”, insisten.