Ambos líderes reafirmaron la "alianza estratégica" entre sus naciones, la cual se sustenta en "valores democráticos compartidos y una visión común de libre empresa, iniciativa privada y mercados abiertos". El "acuerdo" está lleno de concesionamientos no recíprocos, y las obligaciones parecen ser todas de Argentina hacia Estados Unidos y no en sentido inverso. Es casi un proceso de rendición incondicional.
Según el comunicado oficial, el objetivo primordial del pacto es "impulsar el crecimiento a largo plazo, expandir las oportunidades y crear un entorno transparente y basado en normas para el comercio y la innovación".
La Casa Blanca destacó que el acuerdo se basa en las "acciones que Argentina ya ha tomado para modernizar su régimen de comercio e inversión y fomentar condiciones recíprocas", señalando el compromiso del país sudamericano con la apertura de mercados y la iniciativa privada.
