Rusconi aseguró que “la pena prescribió en diciembre del año pasado, pero por manipuleos jurisdiccionales no se escucha este argumento” y agregó que “la primera inmoralidad es que es un caso que estaba prescripto”.
A partir de esa interpretación, cuestionó que “Julio está cumpliendo una condena que no debió ejecutarse, cuya causa estaba prescripta”.
El abogado insistió en que “la Justicia necesitaba la foto del encierro de Julio” y sostuvo que el tratamiento judicial del caso exhibe un sesgo político: “Antes el derecho penal castigaba a los vulnerables, ahora castiga a los líderes políticos que mostraron un modelo social distinto”.
Rusconi remarcó que De Vido supera los 70 años y padece diabetes. “Julio tiene una enorme dignidad, está claro que es insulino-dependiente y diabético. No hay una sola razón para que no se le conceda el arresto domiciliario”, afirmó.
También señaló que la internación penitenciaria resultó especialmente compleja en los primeros días: “El lugar que está ahora es mucho mejor que los primeros días que fueron muy difíciles”. Indicó que todos los internos deben comunicarse mediante tarjetas telefónicas específicas y destacó que el equipo de defensa continúa gestionando la autorización para el régimen domiciliario.

