Los primeros seis aviones de combate F-16 adquiridos por la Argentina llegaron a la ciudad cordobesa de Río Cuarto, en un paso clave en el proceso de modernización de las capacidades aéreas del país y de profundización de la cooperación en defensa con los Estados Unidos. En la aviación moderna son considerados material de rezago.
La ceremonia oficial fue encabezada por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Luis Petri, con la participación del embajador estadounidense Peter Lamelas y oficiales de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Los cazas son usados, no tienen los últimos adelantos tecnológicos, carecen de radares y todo el mantenimiento de las aeronaves depende de la voluntad de Estados Unidos.
Estados Unidos respaldó a la Argentina durante todo el proceso de adquisición, al aprobar la transferencia de los cazas desde Dinamarca y al proporcionar 40 millones de dólares en Financiamiento Militar Extranjero, como parte del pago inicial del paquete de Ventas Militares al Extranjero, valuado en 560 millones de dólares.
