Más allá de los gastos con tarjeta, la Justicia investiga un contrato cuyo presupuesto sufrió un incremento patrimonial sospechoso, pasando de u$s600.000 a u$s7.000.000.
Este desfasaje fue el detonante de la salida de Reidel, asediado por cuestionamientos sindicales y sospechas de corrupción.
Actualmente, Nucleoeléctrica atraviesa un proceso de privatización parcial, que contempla la venta del 44% de su paquete accionario.
Este escándalo acelera los planes del Poder Ejecutivo para reconfigurar la estructura interna de la empresa y separar drásticamente los gastos de representación de las funciones operativas.
