La decisión, basada en el artículo 27 del Código Disciplinario, representa un precedente inusual en una Copa del Mundo y generó una fuerte polémica.
El delantero del Mónaco había visto la tarjeta roja directa por un planchazo sobre Tarik Muharemović en los 16avos de final y recibió la sanción reglamentaria por infringir los artículos 14 y 66 del Código Disciplinario.
Sin embargo, la FIFA aclaró que la ejecución del castigo quedará suspendida durante un período de prueba de un año.
En consecuencia, Balogun podrá enfrentar a Bélgica, aunque si vuelve a cometer una infracción de similar naturaleza dentro de los próximos doce meses deberá cumplir la fecha pendiente, además de la sanción correspondiente por la nueva falta.
La resolución no anuló la expulsión ni prosperó una apelación, sino que aplicó una suspensión condicional prevista en el reglamento.
