En un escrito presentado ante el juzgado de Ariel Lijo, Garbellini sostuvo que cuando se refería o trataba a alguno de los miembros de la organización que se montó para delinquir como "hermano", estaba usando terminología propia del Instituto del Diálogo Interreligioso.
"Traigo esta explicación para contextualizar algunas de las conversaciones extraídas por la imputación que, tergiversadas, pueden despertar sospechas", planteó.
Garbellini pidió que se interpreten "ciertos giros lingüísticos" como la utilización de la palabra "hermano" para referirse a alguno de sus colegas, bajo el sentido contemplado en las instituciones religiosas.
"El uso de ciertos giros lingüísticos, lejos de tratarse de una organización criminal, son los comunes que se prodigan personas que participan de comunidades religiosas", indicó, y agregó que ese "parentesco ritual" establecido entre quienes no comparten un vínculo biológico "refuerza la cohesión social" y "establece niveles de confianza y respeto".
Con esa excusa, el imputado pretendió que se entienda "el haber referido el término 'ofrenda', como personalmente refería a 'metales', utilizando un lenguaje simbólico lejano al interpretado por el representante del Ministerio Público Fiscal".
La preocupación del ex funcionario se funda en que la Fiscalía tome el vocablo "ofrenda" como sinónimo de "coimas", verdadero objeto de la causa.
En efecto, la investigación de Franco Picardi revisa la arquitectura que montó un grupo de funcionarios de la agencia y personas vinculadas a prestadores o droguerías para desviar recursos de la Andis a través de sobreprecios.
La defensa de Garbellini presentó ese descargo el 31 de julio pasado, para desactivar las conclusiones que pueda sacar eventualmente el juez Lijo a partir de las conversaciones por chat entre el imputado y sus socios, Pablo Atchabahian y Miguel Ángel Calvete.

