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El área económica fue el detonante de la crisis política, pero fue ratificada

 


Tras la derrota del Frente de Todos el último domingo en las PASO, se desató una profunda crisis política que reclamó cambios del rumbo económico, la gente que los acompañó en 2.019 los dejó de votar, Juntos por el Cambio sostuvo su caudal electoral, la baja estuvo en los votantes oficialistas, que en su mayoría no se acercaron a votar o optaron por opciones de izquierda.

Carta va carta viene, renuncias mediáticas no aceptadas, no renuncias precipitadas el presidente cambió su postura inicial de no modificar el Gabinete nacional y ayer por la noche, tras retirarse de la Casa Rosada, Presidencia emitió un comunicado donde se dejaba entrever que había salido humo blanco de las chimeneas del centro del poder en la Argentina.

La vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner apuntó al área económica en si extensa misiva, a la acuciante situación social, al ajuste fiscal ejercido por Guzmán, al poco gasto del déficit previsto presupuestariamente del PBI a esta altura del año, y al vocero presidencial, a quien le atribuyó "otras funciones", al que le atribuyó además "armar operaciones". Biondi se fue eyectado ayer, también con carta mediática, donde dijo ser "secretario de medios", "nunca vocero".

Cuando todo hacía suponer que la cuestión era económica, y que la exmandataria peleaba por una mejor distribución de la riqueza para los argentinos, y exigió cambios profundos, sorpresivamente, el equipo económico del Gobierno fue ratificado en su totalidad. O la pelea era política, o desde la política y el peso específico este Gabinete renovado y de mayor peso específico tendrá ascendencia directa sobre el área económica. 

En general las elecciones se pierden en Argentina por mala decisiones en el ámbito económico, y esta no es la excepción. Pandemia de por medio y por errores propios, principalmente el no dimensionar adecuadamente el severo impacto que el macrismo ya había producido en la economía familiar, el aumento exorbitante de los alimentos, alquileres, la alta inflación, la pobreza y la desocupación, que se incrementaron durante el actual gobierno, llevaron a la deserción masiva de los esperanzados votantes del Frente de Todos de antaño, que mostraron a la claras que están defraudados.

El nuevo Gabinete, mucho más político, con mayor peso específico, con ministros experimentados, que conocen el paño como la palma de su mano, parece tener ahora la riendas de la marcha del Gobierno. La pulseada política fue casi superada, con tendencia a una victoria por puntos de la vicepresidenta, que impuso la salida del vocero Biondi, el canciller Felipe Solá, la ministra Frederic y Nicolás Trotta. Volvieron Aníbal Fernández, Daniel Filmus, Julián Domínguez y Juan Manzur.

Hay poco tiempo, la elección de noviembre condiciona, habrá que tomar decisiones urgentes, haciendo la plancha y afrontando la pandemia no alcanza, hay que poner comida en la mesa de los argentinos y esto no es poca cosa, plata no abunda, es a cuenta del déficit, sin embargo, si el Gobierno quiere retomar el rumbo, deberá sacrificar recursos, un gobierno peronista, que se precie de tal nunca cuidó tanto la caja en detrimento del bienestar de los argentinos. 

Con 20 millones de argentinos bajo la línea de pobreza no alcanza con buenas intenciones, se requieren acciones concretas, enfrentar a las corporaciones de una buena vez, y tomar decisiones de fondo. No alcanza la saraza, ni elevar el discurso con dedo acusador sobre los que los precedieron. A la gente con eso no le alcanza, necesita poner alimentos en su mesa, recuperar poder adquisitivo y no vivir de dádivas temporales. 

Fernando Viglierchio

Especial para RosariNoticias    

    

     



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